¿QUÉ RELACIÓN TIENE CON MI VIDA?
Cristo resucitado vive en el corazón de sus fieles y “está siempre vivo para interceder en nuestro favor» (CIC n.519). No adoramos a un ausente ni a una idea o recuerdo.
Él hace capaz que, viviendo la esperanza, hagamos el bien.
¿CÓMO VIVIRLO EN EL DÍA A DÍA?
Con Dios: no se trata de esforzarnos más, sino de dejarnos amar más.
En la familia: Examen de confianza. Cada día o semana, pregúntense: ¿cuándo confiamos en Jesús y cuándo quisimos resolver todo solos? Compartan experiencias que ayuden a adorar más a Cristo en la vida cotidiana.
En la comunidad: Compartan cómo la adoración y la devoción al Sagrado Corazón han cambiado su manera de evangelizar y servir cada día con más confianza.




